Durante 2025, el bloque BRICS consolidó una etapa de expansión institucional y redefinición geopolítica. La incorporación de nuevos miembros, los esfuerzos por fortalecer mecanismos financieros alternativos y la creciente coordinación política evidenciaron que el grupo había dejado de ser una simple asociación económica para convertirse en uno de los espacios más relevantes de articulación del Sur Global.
A mitad de 2026, es posible evaluar qué objetivos han mostrado avances significativos, cuáles continúan enfrentando obstáculos estructurales y cómo el fenómeno BRICS está siendo abordado desde campos tradicionalmente menos visibles en el debate público: la cultura, las humanidades y las artes.
¿Qué se ha logrado durante el primer semestre de 2026?
Consolidación de la expansión del bloque
Tras la ampliación iniciada en años anteriores, los nuevos integrantes han comenzado a participar más activamente en los mecanismos de cooperación existentes. Esto ha contribuido a diversificar las agendas del grupo y a ampliar su influencia en regiones estratégicas de África, Medio Oriente y Asia.
La ampliación ha reforzado la narrativa del BRICS como una plataforma de representación de intereses múltiples dentro del sistema internacional, especialmente entre países que buscan mayores márgenes de autonomía frente a las estructuras tradicionales de gobernanza global.
Avances en mecanismos financieros alternativos
El impulso hacia el uso de monedas nacionales en el comercio bilateral continúa expandiéndose. Aunque la creación de una moneda común sigue siendo un horizonte lejano y complejo, se han fortalecido las iniciativas destinadas a reducir costos de transacción y disminuir la dependencia del dólar estadounidense en determinados intercambios comerciales.
Paralelamente, el Nuevo Banco de Desarrollo ha seguido ampliando su cartera de financiamiento en infraestructura, transición energética y proyectos de desarrollo sostenible.
Cooperación tecnológica y soberanía digital
La soberanía tecnológica ha ganado centralidad en la agenda BRICS. Los debates sobre inteligencia artificial, gobernanza de datos, infraestructura digital y ciberseguridad reflejan una preocupación compartida por construir capacidades propias en sectores estratégicos.
Más que un rechazo absoluto a la globalización tecnológica existente, se observa una búsqueda de mayor diversificación tecnológica y reducción de dependencias excesivas.
Los desafíos que permanecen abiertos
Heterogeneidad interna
La diversidad política, económica y cultural de los países miembros sigue siendo simultáneamente una fortaleza y una fuente de tensiones.
Los distintos niveles de desarrollo económico, las prioridades nacionales divergentes y las diferencias en política exterior dificultan la formulación de posiciones completamente unificadas.
Institucionalización limitada
A diferencia de otras organizaciones multilaterales con estructuras burocráticas consolidadas, BRICS continúa operando principalmente mediante mecanismos flexibles de coordinación.
Esta flexibilidad favorece la adaptación, pero también limita la capacidad de implementar decisiones de manera rápida y homogénea.
La transición hacia una arquitectura financiera alternativa
A pesar de los avances en el uso de monedas locales y sistemas de pago alternativos, la transformación del orden financiero internacional es un proceso gradual.
La infraestructura financiera global existente mantiene una enorme capacidad de atracción debido a su escala, liquidez y consolidación histórica. En consecuencia, la estrategia BRICS parece orientarse más hacia la coexistencia y diversificación que hacia la sustitución inmediata.
Más allá de la geopolítica: el giro cultural del fenómeno BRICS
Quizá uno de los desarrollos más interesantes durante 2026 sea la creciente atención que académicos, artistas e investigadores de humanidades están prestando al fenómeno BRICS.
El bloque ya no es analizado exclusivamente mediante indicadores macroeconómicos o categorías propias de las relaciones internacionales. Cada vez más, se estudia como un espacio de producción cultural, intercambio simbólico y transformación de imaginarios globales.
Nuevas cartografías culturales
Investigadores en estudios culturales exploran cómo la emergencia de un mundo multipolar está modificando las formas de representación del poder global.
Se analizan cuestiones como:
- Las industrias culturales emergentes fuera del eje euroatlántico.
- La circulación Sur-Sur de productos audiovisuales y editoriales.
- La reconfiguración de cánones académicos y artísticos.
- Las nuevas geografías del conocimiento.
Humanidades y descolonización epistemológica
Desde las humanidades, el debate BRICS ha sido incorporado a discusiones más amplias sobre pluralidad epistemológica y producción descentralizada del conocimiento.
Sin idealizar al bloque ni asumir posiciones celebratorias, numerosos investigadores examinan si la multipolaridad puede abrir espacios para formas más diversas de interpretación histórica, producción científica y comprensión de la experiencia humana.
La pregunta central deja de ser únicamente quién posee mayor influencia económica y pasa a ser: ¿quién tiene la capacidad de definir qué conocimientos son legítimos y qué futuros son imaginables?
Arte contemporáneo y nuevas sensibilidades globales
El arte contemporáneo también ha comenzado a registrar las transformaciones asociadas al ascenso de nuevas configuraciones geopolíticas.
Exposiciones internacionales, bienales y proyectos curatoriales abordan temas como:
- Infraestructuras y extractivismo.
- Inteligencia artificial y soberanía tecnológica.
- Migraciones y nuevas rutas globales.
- Memoria colonial y reconfiguración del orden mundial.
- Ecologías políticas y justicia ambiental.
Desde esta perspectiva, la multipolaridad no constituye únicamente un proceso diplomático o económico; representa también una transformación estética y sensorial de cómo las sociedades perciben el mundo contemporáneo.
Conclusión
El primer semestre de 2026 confirma que BRICS continúa consolidándose como un actor relevante dentro de un sistema internacional cada vez más complejo y descentralizado.
Los avances en cooperación financiera, tecnológica e institucional coexisten con desafíos importantes derivados de la diversidad interna del bloque y de la magnitud de las transformaciones que propone.
Sin embargo, uno de los cambios más significativos quizá ocurra fuera de las cumbres diplomáticas y los indicadores económicos. El fenómeno BRICS está comenzando a ser interpretado como una expresión más amplia de las transformaciones culturales, epistemológicas y estéticas que acompañan el tránsito hacia un mundo multipolar.
Comprender este proceso exige ir más allá de la geopolítica tradicional. Requiere también atender a las formas en que el arte, la cultura y las humanidades registran, cuestionan e imaginan los nuevos órdenes globales que están emergiendo ante nuestros ojos.